Evento de ganaderia

evento de ganaderia

En El Tiempo de Febrero 16,  Rudolf Hommes  relata, en su columna habitual, aspectos de la reciente reunión en Cartagena entre miembros de la Sociedad Portuaria, Empresarios, Findeter y Ministerio de Transporte, analizando el futuro de nuestro comercio exterior a la luz de los nuevos tratados internacionales y las inmensas y reales posibilidades de que las regiones Pacífico y Atlántico lo atiendan con mayor éxito, dadas sus condiciones geográficas apuntando hacia los grandes mercados del Planeta. El desarrollo costero, con el establecimiento de importantes empresas sería, desde todo punto de vista, más viable económicamente y podría, en mediano plazo, dejar sin aliento al tradicional que se ejecuta en las grandes ciudades del interior del país.

George Friedman estuvo presente y su exposición suscitó gran interés. “Dijo que los países pequeños como el nuestro cometen el error de pensar que se pueden aislar de lo que sucede en el mundo…No tener eso en cuenta y descuidar nuestra capacidad de análisis y de anticipación puede tener graves consecuencias”.

Agregó lo siguiente: “Se está desaprovechando una de las mayores ventajas estratégicas que tenemos, que es el acceso a los dos océanos y a las dos corrientes del comercio mundial, ventaja que no poseen Venezuela, ni Perú, ni Chile o Brasil, que en el futuro va a tener que pasar por Bolivia y Perú para salir al Pacífico. (Conozco cantidad de artículos periodísticos que dicen que lo correcto y económico es que Brasil salga al Pacífico por Colombia). Ignorar esa puerta de acceso a más de 50 por ciento del comercio mundial es un error estratégico”.

“La otra reflexión que surgió de la charla de Friedman es que los grandes centros urbanos del centro del país, ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, en donde se produce la mayor parte del PIB actual, están amenazadas si no se hace una inversión en infraestructura muy superior a la que está programada, que pretende ascender en el 2014 a 3 por ciento del PIB por año. Si los centros de producción se desplazan inicialmente al Caribe y eventualmente al Pacífico, el centro va a sufrir una decadencia sin precedentes que no se ha tenido en cuenta. Las costas no son las que necesitan ferrocarriles y carreteras, porque su geografía las favorece. La migración hacia ellas ya está en marcha y les va a imponer una gran presión por servicios, educación y vivienda. Las que necesitan esas carreteras y los ferrocarriles para sobrevivir son las ciudades del centro del país. Esa inversión va a ser muy inferior a la que se necesitaría para atender las necesidades de los que emigrarían a las costas en busca de empleo”.

La costa atlántica posee grandes recursos pecuarios para explotarlos adecuadamente, anticipándose a las demandas presentes y futuras mundiales, ahí a menos de “un tabaco “ de distancia de los puertos que ya existen y de los que obligatoriamente Colombia tendrá que ampliar o construir para el “gran salto”. Para este gran salto y a menos distancia, medida en kilómetros o millas náuticas, está el comercio con Centroamérica y las Antillas, sobre el cual hoy ejercen gran presión Nicaragua y México, ganándonos un comercio que ventajosamente podría ser nuestro. Pidiéndole permiso al pié izquierdo para mover el derecho jamás llegaremos a esos mercados, menos a los de más distancia.

La Pecuaria que la Costa Atlántica posee tendrá que ser modernizada rápidamente, para lo cual los gremios del sector deben sacudir su tradicional modorra, innovando, generando condiciones de desarrollo con la aplicación de los medios técnicos que hoy se conocen y que están al alcance de todos. Las  excusas de falta de dinero, de falta de apoyo estatal tendrán que ser reemplazadas por una fuerte decisión gremial que rompa todo lo que se impone, con desdén y sin buen criterio, desde los poderes centrales. Dignificar el oficio, no esperando limosnas ni milagros oficiales, los cuales no llegarán, por lo menos a corto plazo. Allá, en el centro, saben llevar y publicar abultadas estadísticas de la desgracia campesina, pero poco hacen para remediarla. Promesas y más promesas, nada más. Unidos somos capaces, debemos intentarlo ya.

En la costa pacífico, la pecuaria bovina no es significativa, con excepción del Urabá Chocoano, donde se han establecido grandes praderas y allí la cría y engorde de ganado Brahman es de muy buena calidad. Muchas regiones costeras del Pacífico son aptas para desarrollar una competitiva agropecuaria y agroindustria. Los departamentos de Antioquia, Risaralda, Valle, Cauca y Nariño, con sus capitales Medellín, Pereira, Cali, Popayán y Pasto  tienen que hacer un gran esfuerzo para darle brillo a ese color negro de la costa pacífico, mirando muy diferente al servicio doméstico que provee la zona, a la gran cantidad de hombres y mujeres dedicados a la docencia y al ejercicio de profesiones liberales, a las  mujeres que hoy compiten con acierto y decoro en las actividades de modelaje y concursos de belleza, al oro y madera que se extrae con graves consecuencias ambientales y al ocasional uso turístico de sus costas, amén de la pesca sin control e indiscriminada. Esto no será gratis, hay que meterse la mano al dril y rapidito.

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